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Bordes

Por Cecilia Mastropierro 

 

Habito esta casa que no soy,
sus ruidos y gritos.
Amaneceres de pájaros constantes.
Y un barrio casi desconocido.
No soy las uñas rojas despintadas,
ni la escoliosis que me inclina a la izquierda.
Tampoco el precioso silencio que dejo.
Bordeo el vacío.
No alcanza.
Resulta poco.