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Mar oculto

Por Melina Paradela

 

Una vez me escapé sin pedir permiso, sin que nadie me viera

mi versatilidad fluyó como el choque entre las olas de un mar oculto, uno que solo yo puedo

ver

mi cuerpo manifestó defensas capaces de

hacerle frente a los pinchazos de unos pobres erizos muertos de frío pero que a la vez se

dejaban penetrar lo suficiente para que el bombeo de mi corazón permitiera darnos calor

mutuamente

mi nueva naturaleza logró crear una ambivalente apariencia, un rol activo que se reflejaba

en las aguas cristalinas y uno pasivo que se hundía en ellas hasta

llenar sus pulmones, entregándose al sueño eterno