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Un poco de cariño

Por Yanier Hechavarria

 

Toman en la parte antigua de la ciudad
son hombres a partir de 40 años.
Beben rones baratos.
No se esconden al intercambiar sus botellas.
Sus bocas de labios cuarteados babean
uno de ellos corta la baba
con el antebrazo.
Dos o tres desentonan, están limpios
visten ropas planchadas.
Yo había visto borrachos alegres,
que aparentan lo que se cree, es la alegría.
Pero estos borrachos no cantan
no juegan domino en las afuera de sus casas.
Sus ojos están rojos
como si hubieran visto mucho.
Están a punto de explotar en llanto.
Estos borrachas son sinceros
no aparentan.
Siempre hay un motivo para el trago
-ellos dicen chupar-.
En la medida que el alcohol avanza
avanza el cariño.
Saben que solo entre ellos
podrían darse
un poco de amor.